Antes de empezar a consumir marihuana pesaba 38 kilos. Sufro con frecuencia ataques de migraña y epilépticos y cuando los tengo huelo un olor químico. Debido a este olor no puedo contener nada de lo que como o bebo, muchas veces ni siquiera el agua. Cuando enfermé tanto, cambió mi vida por completo. A veces es tan grave que no soy capaz de contener las lágrimas, porque siento tanto dolor y tengo tanta hambre, que no puedo comer nada. Mi marido, John, estaba cansado de ver como me mandaban de médico en médico sin que cambiara nada. Estaba tan enferma que parecía una muerta. Y también me sentía como tal.
La migraña es una alteración nerviosa repentina que provoca fuertes dolores de cabeza y alteraciones en el sentido de la vista que a menudo producen alucinaciones. Los ataques de migraña pueden durar horas a días, y su origen, aunque es todavia confuso, parece que está en una combinación de problemas del sistema circulatorio, el tejido nervioso y desequilibrios quimicos en el organismo.
La Unión Europea financia con 1’5 millones de euros (cerca de 1’8 millones de dólares americanos) un proyecto de investigación internacional sobre la eficacia del cannabis en la migraña y la artritis reumatoidea.